Elon Musk pierde casi el 80% de los satélites espaciales que acabó de lanzar

40 de los 49 satélites que SpaceX, la compañía aeroespacial del magnate Elon Musk, había lanzado al espacio desde el Kennedy Space Center en Florida, el 3 de febrero, destinados a proveer de internet a la Tierra, fueron interceptados por una tormenta geomagnética, la cual los expulsó de su órbita y ocasionó su destrucción.

Los satélites tenían como objetivo unirse a un conjunto de actualmente alrededor de 2.000 satélites, los cuales forman parte de los planes de SpaceX de formar una constelación artificial compuesta por 12.000 de estos equipos pertenecientes a la red Starlink, que habiliten redes de Internet, controladas por la empresa, en todo el mundo.

Musk, quien anunció en agosto del 2021 que invertiría 30.000 millones de dólares a largo plazo en aquel proyecto de redes de satélites, planea propiciar una conexión de alta velocidad en zonas recónditas del planeta, prescindiendo de infraestructuras terrestres. Considera que es un paso claro para la evolución planetaria, de la que se propone ser pionero.

Frente a la amenaza detectada por la tormenta y tras acoger con éxito su órbita inicial con la aproximación a la superficie de 210 km de altura, el equipo de Starlink comandó los satélites hacia un modo de seguridad, donde pudieran planear como hojas de papel, para minimizar el arrastre mientras buscaban refugiarse del evento.

A pesar de la maniobra evasiva, la mayoría no pudo levantar su órbita y hasta 40 de ellos «entrarán o ya entraron en la atmósfera terrestre».

La compañía insistió en que representan «cero riesgo de colisión» con otros satélites y que están diseñados para desintegrarse conforme reingresan. Tampoco se espera que escombros de estos lleguen a tocar el suelo.

Aunque monitorea de cerca el evento, la Agencia Espacial del Reino Unido también estuvo de acuerdo en que «virtualmente no había riesgo» en tierra porque los satélites están construidos sin metales densos y su estructura debería quemarse completamente. La NASA no ha comentado sobre el incidente.

Starlink, como se ha llamado a la constelación, tiene miles de satélites activos y representa la piedra angular del proyecto de Musk, quien no se ha pronunciado respecto al accidente.

No obstante, para Space X, presidida por Musk (uno de los 10 hombres más ricos del mundo), no resultará un inconveniente cubrir las pérdidas del accidente y continuar con el lanzamiento progresivo de satélites.

 

 

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